Linares está a 165 metros sobre el nivel del mar pero su subsuelo guarda una complejidad que solo entiendes cuando excavas más de 4 metros. La ciudad crece hacia arriba y hacia abajo. Cada edificio nuevo en el centro o cada estacionamiento subterráneo cerca de la Plaza de Armas enfrenta limos y arenas con napa alta en invierno. Nosotros diseñamos la contención antes de que la pala entre al terreno. Un monitoreo de excavaciones en tiempo real permite ajustar el diseño cuando el suelo se comporta distinto al modelo. En Linares trabajamos con parámetros reales obtenidos de campañas geotécnicas locales. No extrapolamos datos de Talca ni de Chillán. El suelo cambia en 20 kilómetros y nosotros lo sabemos.
Una excavación profunda en Linares sin control de napa es un problema garantizado entre mayo y septiembre.
